Algo de aquí, algo de allá.
—Claro que el destino está fijado desde el momento en que nacimos, pero no por ello debe ser una cadena, sino un camino cual recorrer.
—De la época de donde vengo, conoces a alguien luego te enamoras y después es que vas a lo sexual, ahora es al revés.
—Esas metas a largo plazo que cumplir, que construyen tu futuro, las organizadas, las planeadas, las controladas. Pero, luego vendrán las inesperadas, las rebeldes, las que no fueron previstas; y ellas a su vez serán la esencia de todo.
—La vida es eso que pasa, mientras tratas de arruinarme la felicidad.
—Te has encargado de juzgar todo una vida, pero no te das cuenta que todo lo que reclamas, es tu mismo pasado, son tus mismas acciones.
—Todo éste tiempo morir callada, se ha convertido en un rencor difícil de desechar, pues las palabras no alcanzan, no bastan.
—...Simplemente por tenernos prendidos a la moda; moda que pretende crear un ser sin rostro, sin raíces; todos soñando con vestirse iguales, con comer lo mismo, anhelando objetos similares, adormecidos con ídolos espectaculares y huecos, todos por alcanzar el "nivel" que otorgan las marcas -patrón por el que proponen juzgar a las personas.
—¿Entiendes tú, que un alma se sienta repleta de vigor, ardiente para amar, henchida con intentos generosos, -y no sepa en qué ha de emplear su fortaleza, ni encuentre cosa digna de poseer sus ansias ni halle dónde verter su generosidad? -Así vivo yo. Yo siento en mí una viva necesidad, un potente deseo, una voluntad indomable de querer: yo vivo para amar: yo muero de amores, -y he querido encárnalos en la tierra, y una fue carne y otra vanidad, y otra mentira y otra estupidez, y entre tantas mujeres para los ojos, no halló el alma una sola mujer.
—¿Qué importancia podríamos darle a una alegría no perseguida por la tristeza? ¿Cuánto podríamos apreciar la vida de no estar amenaza por la muerte? ¿Cuán necesaria nos resulta una persona si no tememos perderla? La risa vale tanto porque existe el llanto.
—Destruimos siempre aquello que más amamos en campo abierto, o en una emboscada; algunos con la ligereza del cariño otros con la dureza de la palabra; los cobardes destruyen con un beso, los valientes destruyen con la espada.
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