Veintidós letras

29 de agosto de 2011.


Y yo no tengo cabeza para dormir sino otra cosa como pensarte. Quisiera esta vez que mi inspiración fuese en plano general, pero no porque aunque así fuese, lo único que se me viene a la mente a inundarme de pensamientos es su existencia. Cada palabra, escrita meticulosamente en un orden destructivo interno, como cuando sientes que no puedes llorar y todo se ha quebrado dentro de ti, algunas partes se mantendrán intactas indestructibles, no querrá decir que ellas amortiguaran la caída, no querrá decir que desaparecerá la sensación hueca en tu pecho, no querrá decir que las emociones se esfumaran en un segundo, tal vez tarde más, tal vez nunca tarde nada. Porque no quiero que se vayan...

Porque son el recordatorio más bello y tortuoso de tu invisibilidad a mi lado, la transparencia de tu presencia, el fantasma de tu mirada, el cadáver de tus abrazos, el humo de tus besos que con ellos viaja en el viento que respiro en las mañanas de los martes, miércoles y algunos jueves y hasta viernes donde alguien fuma como tú, que cada vicio que te conforma cada órgano que yo quiero sanar, no importara si fallo sólo me interesa intentarlo y verte sonreír como he imaginado mientras observas las veces en vano que quiera cambiarte para regalarte unos años más de vida.

Escribir una novela, dibujar un poco de cuento, recrear cada momento como si estuvieses dentro de libros, nuestros libros. Y leerlos cada noche bajo la luna llena que será la esencia para crear otro capítulo, donde la escena se llena de pasión y entrega entre caricias y besos para despertar a tu lado. Eso tal vez luego, eso tal vez nunca, eso tal vez jamás, después de todo son sólo ideas que fluyen de una autora cuya razón se ha combinado con el desdén y locura que desprenden los sentimientos reprimidos o a su vez el fracaso de ello, resultados sin fruto, pérdida de tiempo.

¡Vaya! Que testamento o mejor llámala carta de defunción, donde declaran la muerte de los trozos de una alma dividida en llantos y risas que fue construida con el paso de las experiencias, pues el tiempo es nada más que espacio, el instante el minuto la marca cronológica en el mundo real, para volverse eterno en nuestros recuerdos. Como los tatuajes pero estos no se ven sólo a través de tu memoria, saliendo de la divagación aunque no está de más agregar éste toque.

—Así vivo yo. Yo siento en mí una viva necesidad, un potente deseo, una voluntad indomable de querer: yo vivo para amar, yo muero de amores— y recordé todo lo que me hacía recordarte, literal, textual; todo lo que yo quería, quiero para ti y. Que quizá te hiciese feliz, que quizá no te entregase, quizá nunca pero por más doloroso que suene el nunca, lo diré mucho ¡Nunca! ¡Nunca! ¡Nunca! Porque "no digas nunca, que nunca es pronto" unas peticiones al karma, unas plegarias al cielo y unas señales al destino por mí para ti.

Llena de nostalgia y ansiedad mirando al celular cerca de ese sitio de poca recepción que por un milagro encontré, para las escasas palabras que no deba dedicarte, porque no sería justo aunque las ganas de presionar esa pantallita en trazos con un mínimo y cordial mensaje enviarte sean incontrolables, cohibida y triste para no lastimarte espero en el mueble con resignación, consciente del sonido que provocaría el aviso de ese nuevo sms, reviso una y otra vez creyendo que con mis anhelos pueda ¿Provocarte? Y tu nombre de jardín titile, sí porque quiero mucho a tu nombre de jardín tan gracioso, el mismo que roba una sonrisa cada que lo leo.

Pero sin embargo no lo logro, también recuerdo las palabras que me desbocaban que me dolían que eran ciertas que yo no eliminaba de la bandeja de entrada, porque tengo miedo de que sea lo ultimo y sí así fuese entendería, tienes motivos tenemos motivos y te perdonaría, aunque para mí la asimilación no es una opción. Y seguiría allí terca y necia para añadir una porción más de daño que yo misma me ocasionaría, entonces miro al cielo un rato veo televisión juego con los perros y aprendo a tejer, para sacarte de mi cabeza pero una vez más el inminente fracaso "deja de pensar en él" "sácalo de tu mente" "deja de recordarle" y otros alfileres del mismo tipo enterrados en mis pensamientos, porque puede que, quizá el también este tratando de hacer lo mismo.

Un autoconsuelo, otra miradita al teléfono, cambio de canal por quinta vez. Y así se me van los días, porque aunque pudiera no quería hablar con mis amigos, porque sus palabras no llenarían ese miedo a perderte sin siquiera tenerte, no harían mi día no me inflarían el pecho no me sonrojarían, que puedo hacer sí he permitido volverte especial, te he dejado, inconscientemente lo he querido.

Y sí a eso que llaman vida o destino y karma no me da una oportunidad, porque me dejo conocerte, no se puede es inconcebible andar permitiendo que conozcamos personas por ahí volviéndolas especiales e importantes para impedirnos siquiera verles. Algo, algo está mal con este sistema, yo que soy a una fiel altruista a las buenas vibras y acciones me siento total y completamente abandonada. Tampoco soy bruja pero tal vez eso es lo que me haga falta para echarme una ayudita, una hechicera buena por supuesto, pero entonces eso no entraría en mis criterios.

—Y que pasa sí quiero poner de cabeza al mundo en un día— ¿No? Iría contra los principios "Nadie dijo que sería fácil" quizá por eso es que muchos se entregan al frío, a la crueldad, al odio y el rencor; porque se rindieron y no querían sufrir más o sólo está en su naturaleza, pero... Por sobretodo ¿Finalmente esa es la única salida? Y a quién le interesan las interrogantes, a quién le interesan las respuestas que continuaran cavando dudas, a quién le importa dejémoslo así.

            “No querer, no deber, no poder" reducirlo a la simplicidad de veintidós letras.

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