On my corner

Esto es extraño —me dije para mis adentros— Realmente lo es. Porque no acostumbro a hacer esto, es eso simplemente.

Supongo que es la costumbre de definir lo que escribo, de ordenarlo, es una manía de embellecerlo, como una estética textual. Es una locura. Es como demandarme, imponerlo de ese modo porque sí. Supongo también, que es la inercia consecuente de una mente rota o astillada, es la metáfora en la que busco ejemplificar mi vida. No lo sé. Como se fractura la porcelana pero sigue estando completa. O la última hoja seca que pende del árbol esperando no caer, pero sabe bien que tiene qué.

Esto es un desastre de palabras sin sentido ni dirección, ni propósito o destinatario. Son un montón de pensamientos acumulados que me robaron minutos de divagación. Que se me escaparon y me dejaron en silencio. Que me cuestionaron a mí misma, indefensa, sin respuesta. Es un juego de oraciones, líneas de letras acompañándose por mi gusto. Por darme el momento de plasmarlo, porque quizá al final, teniéndolo junto; comprenda a donde va. Es la espontaneidad en sí; de palabras no planificadas, abusivas y furtivas. Son los secretos que asustan guardarse y olvido, son los que he guardado y en la noche me encuentro con ellos.

Es la verdad que me ha encarado en la libertad de estas sesenta y dos horas. Aunque ya sé que una parte de mí está descompuesta, siempre será eso. Es irreparable. Y no son las compañías de mi vida. No se trata de ellas, por más que las quiera. Porque entendí, que hacer el tiempo más ameno, buscar una forma de ello; también puede convertirse en rutina. Tristemente, que de a ratos lo convertimos en un propósito que termina adhiriéndose a nuestra existencia. 

Debajo y por encima de eso, sigo siendo la misma. Soy una cáscara. Estoy vacía. Obsoleta. Y mi vida, lo que va de ella. Se ha convertido en una travesía. En una búsqueda en que persigo lo que no reconozco, pero tampoco lo encuentro. Porque esa es mi naturaleza. Soy una autómata. Acumulo recuerdos y emociones. Sentimientos con los llegue a sentirme viva. Chispas momentáneas que atesoro en mi cabeza. Soy una especie de coleccionista. Un aleatorio de presencias. Un cuerpo tendido a las predeterminadas metas. Una obediente del mecanismo instintivo humano. Sí, claramente soy una persona. 

Pero yo no tengo lo que la mayoría. Yo no encuentro el punto, siquiera de salida o de llegada, ninguno. Simplemente, continúo atravesando esa carrera innata a mi cerebro. Encontrándome con personalidades especiales, que a instantes hacen la diferencia, y luego a pasos voy dejándolas atrás. No subo a una cima, ni tampoco desciendo de ella. Mi esencia es un círculo, donde recupero y pierdo la importancia de ella, en él mismo. Soy un deja-vu de mi individualidad. En una frase, escribo y narro mi historia simultáneamente. Existo en tercera persona, aunque en ocasiones protagonizo. 

Soy una habitación con dos puertas de vaivén, como un gran café; donde algunos pasan con prisa, otros deleitan la tarde y algunos pocos se detienen a entablar conversación conmigo o simplemente preguntar la hora. Y yo estoy allí, observándolo, respirándolo, sintiéndolo, viviéndolo todo... 
Desde una esquina.

Comentarios

  1. Creo que he dicho esto antes: esta es mi nueva entrada favorita. Supongo que cada una supera una anterior, y por eso roto mis favoritas, pero esto... esto fue bonito. Me pude ver reflejada ahí un rato, y ¿sabes qué sentí mientras lo leía? Libertad. De esa que uno dice que es del alma, que lo deja a uno con ganas de no rendirse ante nada, aunque no sepa qué hacer ni dónde empezar.

    Y ya ves, sí puedes expresarte y ser franca contigo misma. Excelente entrada<333

    ResponderEliminar
  2. Me crucé con tu blog por mera casualidad, pero varias de tus entradas me han resultado gratas y hermosas de leer. Espero que publiques otra pronto, esta me gustó mucho. Si te interesa compartir opiniones o solo pasarte por la alacena, no tengo objeción www.Tulipandelaalacena.blogspot.com

    ResponderEliminar
  3. Oh <3 Muchas gracias, siempre me alegra conocer más lectores.
    Por supuesto que pasaré por la alacena.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario