Francœur
¿Qué más transparente reflejo que la honestidad de quién que se atreve a plasmar el dolor y la alegría, el amor y la tristeza, el todo y la nada, incluso hasta la muerte?
En palabras, en una sinfonía de letras, en esa música que no se escucha pero se convierte en el idioma del que ve más allá, y en el sonido mudo que eriza la piel, porque el estruendo es el alma en ellas.
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